
En 1936, Lázaro Cárdenas rebautizó la calle en honor a Tomáš Masaryk, filósofo y primer presidente de Checoslovaquia. Noventa años después, casi nadie que camina sus banquetas sabe quién fue.
Leer la historiaEntre 2014 y 2015, Masaryk dejó de ser un corredor para autos con banquetas estrechas. Así se rehízo la avenida bajo la idea de una «calle completa».
Millones de personas escriben su apellido mal todos los días. Pocas saben que la avenida del lujo honra a un profesor de origen humilde que fundó una república democrática.
Entre las casas europeas de Masaryk hay una firma mexicana que convirtió la iconografía huichol, maya y zapoteca en pañoletas de seda. Su origen empezó con mancuernillas corporativas.
Antes de llamarse Masaryk, la avenida se llamaba Hacienda de los Morales. La hacienda sigue en pie a unas cuadras, y desde 1967 sirve mesas.
La avenida sigue siendo la segunda calle comercial más cara de América Latina, pero en 2025 bajó posiciones y su renta cayó en moneda local.
El 3–0 del Mundial puso a México frente a Chequia. La ciudad llevaba casi un siglo con ese vínculo escrito en sus calles, sus plazas y hasta en la polka del norte.
Tres kilómetros a pie, de Mariano Escobedo al Conservatorio. Una ruta para leer la avenida como lo que también es: un archivo al aire libre.
Una dirección de la avenida y todo lo que ha ocupado ese predio a lo largo de las décadas.
Conteo propio de locales abiertos, vacíos, aperturas y cierres, con metodología publicada.
Una esquina de Masaryk y el pensador o escritor que da nombre a la calle que la cruza.