Masaryk Avenue
The Avenue

La calle que aprendió a caminar

Entre 2014 y 2015, Masaryk dejó de ser un corredor para autos con banquetas estrechas. Así se rehízo la avenida bajo la idea de una «calle completa».

Avenida Presidente Masaryk, en Polanco.
Avenida Presidente Masaryk, en Polanco. Foto: Wikimedia Commons, con su licencia original.

Hasta hace poco más de una década, la avenida más cara del país se recorría casi siempre en coche. Las banquetas eran angostas, el cableado colgaba sobre las fachadas y el estacionamiento nunca alcanzaba. En 2013 la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la ciudad comprometió alrededor de 480 millones de pesos para cambiar eso, con un esquema poco común: la mitad la pondría el gobierno y el resto el sector privado, incluida una contribución de los vecinos y comercios que se beneficiarían de la obra.

La ejecución quedó a cargo de la Autoridad del Espacio Público, no de la delegación. El concepto rector fue el de «calle completa»: un mismo trazo pensado para peatones, ciclistas y automovilistas, con una imagen urbana unificada. La obra arrancó en enero de 2014 y avanzó por etapas. La primera cubrió el tramo entre Arquímedes y Molière.

Lo que no se ve

Buena parte del trabajo quedó bajo tierra. Se sustituyeron redes de agua potable y drenaje, se instaló una nueva línea de gas natural y el cableado eléctrico y telefónico pasó a ductos subterráneos. Arriba, la avenida ganó banquetas de granito, pavimento de concreto hidráulico, bancas, biciestacionamientos, luminarias de bajo consumo y un arbolado renovado que sustituyó los ejemplares enfermos.

El calendario se estiró. La previsión original era de dieciocho meses y, para octubre de 2014, el avance global rondaba dos terceras partes. La prensa de la época registró retrasos por la presencia de ductos de Pemex y quejas por cruces peatonales que tardaron en habilitarse. Para los comercios, la obra tuvo un costo inmediato: durante meses, turistas y residentes evitaron una calle convertida en zanja.

La reapertura

La avenida se reinauguró el fin de semana del 8 y 9 de agosto de 2015, con un programa cultural que incluyó un concierto, una carrera y una sesión colectiva de yoga sobre el arroyo vehicular. Fue la primera vez que muchos capitalinos caminaron Masaryk de punta a punta como se camina un paseo y no como se cruza un estacionamiento.

Diez años después, la pregunta editorial sigue abierta: ¿la remodelación convirtió a Masaryk en un espacio público o en una vitrina mejor iluminada? Las columnas fijas de esta sección, Historia de un número, Observatorio de la calle y Entre filósofos, existen para responderla con datos, número tras número.

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